Pintando los colores de su vida, parte II

.... Clara, se puso hacer la comida porque en breve llegaría Roberto del trabajo. Ella no podía dejar de sonreír. La sensanción de estar viva de nuevo la envolvió, parecía que todo a su alrededor estaba brillando con luz propia. Lo tenía todo preparado y cuando él abrió la puerta, ella fue a recibirlo y le dijo: -Hola Cariño, me alegro que estés en casa. ¿Cómo te ha ido el día? El le dijo, vaya! Que recibimiento más efusivo!! El día me ha ido bien, me han hecho varios encargos. Y mi jefe está contento conmigo. -Roberto trabaja de diseñador en una tienda de muebles- Clara, le dijo, mira, tengo una sorpresa para ti! El la miró muy atento esperando ver la sorpresa. Le dijo, tienes que cerrar los ojos. El los cerró y le puso el dibujo que había hecho en sus manos. -Ya puedes abrirlos- Roberto se quedó unos instantes mirando con atención lo que tenía delante y le dijo. Y, esto lo has dibujado tú? Ella asintió y le preguntó: ¿Qué te parece? Roberto la miró y salió de su boca un: Es bonito. ¿Lo vas a poner en algún sitio? Ella cogió el dibujo y con mirada penetrante le dijo, sí, lo voy a poner en la habitación, así cada vez que me acueste y levante, podré admirarlo y pensar que estoy viva de nuevo.

Roberto frunció el entrecejo a modo de asombro. Le preguntó: Clara, te ocurre algo? Es que si es así, sabes que me lo puedes contar. Ella le comentó que hoy había sido una mañana provechosa y que se sentía fenomenal..... Pero no daba más explicaciones. Le sirvió la comida y mientras degustaban unos deliciosos espaguetis y bebían un vasito de vino, se miraban a los ojos de vez en cuando, pero sin mediar palabra.

Cuando acabaron, recogieron entre los dos la mesa. Roberto se puso a fregar los platos mientras Clara, se fue a colocar el dibujo en la habitación. Luego pasó por el baño a lavarse los dientes y lo llamó para que viera la máquina de escribir de su padre. Los dos se sentaro para observar ese objeto tan valioso para ella. Entonces Clara le comentó  que hoy había estado en la tienda de al lado de casa para pedir un rollo de tinta y poder así comenzar a usar dicha máquina... El la observó con atención y después de unos segundo le dijo: Cariño, estás segura que quieres usar este trasto? -Ella le dijo: ¿Cómo que trasto? Pero bueno.... llamo yo trasto a tu moto? El le dijo, no! Pero no te pongas así, mujer. Si he dicho algo que te haya molestado, perdona. Hoy he soñado que podía empezar a escribir mi propia historia y he pintado los colores de mi vida... Sabes cómo he hecho ese dibujo tan bonito? Roberto contestó: No está pintado con acurelas? Y ella le dijo, no, con una máquina nueva llamada Cromática. Pero dejemos el tema y vamos a dormir un poco la siesta, si te parece bien. Roberto le dijo, algo cansado estoy, venga vamos a la cama. Los dos se acurrucaron y él le besó en la frente, para calamar los ánimos. Cogidos de la mano se quedaron dormidos.

El móvil de Roberto empezó a sonar, y él se despertó de un sobresalto. Dijo: -Diga? ¿Quién es? Al otro lado se escuchó: Hola, Roberto? Soy la enfermera Marta, le llamo del Hospital San Marcos. ¿Ha pasado algo? preguntó Roberto con el corazón acelarado.... Marta le dijo, tiene usted que venir lo antes posible, su hermano David ha tenido un accidente. Colgó y despertó a Clara. Ella abrió los ojos y medio se incorporó en la cama. Ensoñiscada le preguntó: ¿Qué sucede? Te veo mala cara. Me han llamado del hospital, tengo que ir urgentemente. Pero, pero.... qué ocurre? Dijo ella. Roberto le dijo que su hermano David, había tenido un accidente. Clara se levantó de un salto y le dijo, vamos, te acompaño. Pero él le dijo, no, quédate aquí. Te llamaré en cuanto sepa algo. Ella contesto: Prefería ir contigo, pero él insistió en que no.

Roberto cogió la moto y se fue para ver a David. Clara, no podía quedarse en casa esperando y se acercó a la tienda. Para contarle a Sergio lo sucedido. Abrió la puerta de la tienda con presura y Sergio le dijo, Clara ha pasado algo? He visto que venías corriendo. Ella esperó un minuto para recuperar el aliento y así poder contarle lo sucedido. Sergio le ofreció una silla y le puso un vaso de agua. Cuando ella se calmó un poco le dijo, David, el hermano de Roberto, mi marido, ha tenido un accidente y se ha ido a verlo. Sergio, le cogió de la mano y le dijo, seguro que se pondrá bien. Confiemos en que los médicos harán todo lo posible para que se salve. Clara, lo miró y le dio las gracias. La máquina estaba allí, donde la dejó esta mañana. Pasó sus manos por las teclas y respiró hondo. Sergio observó que no le quitaba la vista y se dijo así mismo. Voy alegrarle el día. Se la voy a regalar.

El la miró fijamente unos instantes antes de hablar garraspeó un poco y con voz dulce pero firme le dijo. Clara, quiero hacerte un regalo. Para que siempre pintes tu vida de colores. Quiero que te lleves la máquina y así poder hacer volar tu imaginación y que todos los días puedas sentirte tan bien como esta mañana. Que cada día sea un color y tú pongas el corazón en cada tecla que pulses. Ella se quedó sin palabras. No daba crédito a lo que estaba escuchando. En ese momento sonó el móvil, lo cogio con las manos algo temblorosas. Vio que era Roberto y con voz entrecortada dijo: Dime, cómo está tu hermano? El no pudo decir palabra, solo escuchaba su llanto. Así que Clara intuyó, que David había fallecido. Voy para el hospital ya mismo. Colgó, le dijo a Sergio que se iba. El le comentó que podía llevarla, puesto que no la encontraba en condiciones de conducir. Ella le dijo: Te doy las gracias pero prefirió ir sola. Se despidieron y él se quedó triste porque no podía hacer nada.

Cuando Clara llegó al hospital, preguntó en recepción por Roberto Fernández, le dijo la chica que estaba en la sala de espera de la segunda planta. Cogió el ascensor y mientras subía iba pensando en darle un abrazo a su marido. Nada más abrirse las puertas del ascensor, lo vio que estaba sentado, llorando desconsoladamente y corrió hacia él. Se fundieron en un fuerte abrazo, y ella con mucho cariño le dio un beso en la mejilla. Ambos se quedaron allí en la sala, esperando a que le dieran las pertenencias de David. Y a que él firmara los papales que les estaban preparando.

Clara, le dijo a Roberto. Te quiero! Algo que hacía mucho que no se lo decía. Al tiempo que ella le pasaba su mano por las de él y él le dijo. Yo también te quiero a tí y lo sabes aunque no suela decírtelo.

Cuando salió la enfermera de la sala con las pertenencias y los papeles, se lo entregó a Roberto. Firmó, recogieron las cosas y se fueron. De camino a casa Clara observó a su marido que iba en moto.... se decía a sí misma. Ahora tengo que ser fuerte y mostrale más que nunca mi amor por él. Pues ha perdido a un ser muy querido.

Al llegar a casa, él se fue a la habitación y se puso a golpear la pared. Ella no quería entrar hata que él no se calmara. Mientras le hizo una tila. Al rato, salió y ella con dulzura le dijo, tómate esto, te sentará bien. Así lo hizo. Luego llamó a su jefe para decirle lo que le había pasdo. Le comentó que se tomara los días que fueran necesarios, le dio el pésame y que si necesitara algo que no dudara en avisarlo. Roberto le dio las gracias. Se fue a la cama, dio muchas vueltas hasta que por fin cogió el sueño.

Clara se quedó en el salón. El teléfono empezó a sonar. Lo cogió y dijo: ¿Diga? Al otro lado se escuchó: Hola, soy Sergio. Qué tal estáis tu marido y tú? Ella llorando le dijo, bueno, ahí vamos. Lo siento pero no tengo muchas ganas de hablar. Cuando pase el funeral te llamaré, Sergio. Gracias por llamar y colgó.

Se fue al dormitorio, se sentó en la cama mientras a él lo miraba con atención. Y le susurró al oído, te quiero! Se echó a su lado y cerró los ojos y dormida se quedó......




Comentarios

  1. Un detalle que llamó mi atención es que Roberto no estaba acostumbrada ver bien a Clara.
    Sergio parece comprenderla mejor. Lástima que la realidad se viene a entrometer.
    Me intriga que sucederá.

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  2. Buena obervación la que haces. Más o menos van por ahí el tema.... aunque puede que la trama de un giro o puede que no.

    Me alegra saber que quieras seguir leyendo.

    Saludos!

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  3. Al final no pude continuar el otro día, pero ya he leído la segunda parte. Aysss muy triste pero nuevamnte se ha quedado muy interesante.
    Me intriga mucho el personaje de Sergio.
    Por cierto, te gusta Saramago?? escribes los diálogos de la misma forma que él!
    Cuando lea la tercera parte te comento!!!

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    Respuestas
    1. Esta parte es triste, sí. Pero poco a poco remonta y da un giro. Gracias por leerla! El personaje de Sergio tiene su aquél....

      No me va mucho los libros de Saramago, aunque me leí dos libros suyos interesantes! Y no sabía que escribía como él. Eso no sé si es bueno o malo! :D

      Estaré encantada de saber qué opinas de la tercera parte!

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    2. No sé si te has leido el de ensayo sobre la ceguera, a mí ese me fascinó!!
      Me refiero a que escribes como él en la forma de poner los diálogos, todos seguidos sin guiones, no es bueno ni malo, es algo original!! A mí me gusta!!
      Hoy voy con la tercera parte!!! voy poquito a poco para saborear la historia! jejeje

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    3. Me lo leí por recomendación de Ángel y me encantó. Si es orginal esa forma de ecribir me alegro. Es que yo no soy escritora ni pretendo serlo. Se me da un poco mejor hacer críticas de cine, o al menos eso creo! Jaja. Encantada estoy con saber que te gusta.
      Gracias por comentar.

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