Pintando los colores de su vida, parte V

A la mañana siguiente Roberto se despertó pronto, se dio una ducha y se puso a desayunar mientras leía su correo, y vio que tenía 10 emails. De los cuales 3, eran de su Jefe y el esto de sus amigos. Mientras los iba leyendo, Clara despertó y al ver que él no estaba a su lado lo llamó: Rober? Dónde estás? -Así lo llamaba de vez en cuando. Le contestó: Estoy en la cocina. Ella se acercó, se dieron los buenos días. Después hubo un pequeñito silencio hasta que sonó el móvil de ella. Contestó: Hola Sergio. Dime, qué es lo que quieres? Y él le dijo: Hola Clara, ya tengo tu carrete de tinta. Cuando quieras puedes pasarte por la tienda. Ella le dijo, en un rato estoy ahí y colgó. 
 
Le dijo a su marido que ya estaba en la tienda el carrete de tinta para la máquina de escribir. Y continuó diciendo: voy a tomar un vaso de zumo, me visto y me acerco. Cuando ya estaba lista, cogió el bolso y abrió la puerta de casa. En ese momento Roberto le dijo: Me gustaría acompañarte. Ella se sorprendió, pues no esperaba eso de él. Con un ligero movimiento de cabeza hacia delante, le hizo ver que estaba de acuerdo.

De camino a la tienda el corazón de Clara se iba acelerando cada vez más hasta notar que se le iba a salir del pecho. Tuvo que respirar e inspirar para varias veces para tranquilizarse. Antes de llegar a la tienda, se paró en seco, se puso delante de Roberto y le hizo la pregunta. ¿Por qué has querido acompañarme? Y el dijo: Porque quiero ver esa máquina de la que me hablaste. ¿Hay algún problema? No, ninguno. Es solo que me ha sorprendido, nada más. Contestó ella. Siendo así, sigamos... 
 
Sergio, asomado al escaparte vio que ambos venían. Se quedó todo parado, pues no esperaba que su amiga viniera acompañada. Se anticipó y les abrió la puerta. Saludó educadamente y Clara hizo las presentaciones. Sergio, este mi marido Roberto. - Hola Roberto, me alegro de conocerte- Y, él dijo. Lo mismo. Entonces en ese momento Rober, al fin vio la máquina con la que su mujer había hecho aquél dibujo. Mientras Sergio le enseñó el carrete de tinta, a su apreciada amiga. Mira, en realidad te había pedido dos. Espero que no te importe. Así podrás escribir todo lo que desees. Ah! Espera... que te regalo un paquete de folios especiales. Son de color crema y además van perfumados. Ella le digo las gracias y le sonrió. 
 
Roberto, le preguntó a Sergio: Oye, me puedes decir el precio de la máquina cromática? Te gustaría comprarla? Bueno, claro que si me has preguntado cuanto cuesta imagino que es para eso. Pues voy a mirar el catálogo, ya que al ser nueva..... Clara, se acercó a su marido y le dijo: Ese interés por saber lo que vale? Por curiosidad nada más le contestó.

Comentarios

  1. Interesante giro. Roberto se interesa por el carrete de tinta y además pregunta por la máquina cromatica.
    Mantenés el interes por seguir leyendo. Bien escrito.
    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. Me alegro que te guste! Ese giro ha sido inesperado. Porque en principio no se lo iba a dar.
      Seguí tu consejo y escribo en word para que no vuelva a pasar lo de la otra vez.

      Gracias por comentar.
      Un abrazo.

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  2. me gusta esto continua con el trabajo. un abrazo.

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  3. se mascaba la tensión en el ambiente!!!
    Me tienes enganchada!!!

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