Pintando los colores de su vida, parte VI

Sonó el teléfono de la tienda cuando el joven se iba acercar para decirle el precio. -Sí, dígame? Mientras tanto, Roberto miraba a su mujer. Cuando acabó de conversar Sergio se acercó y le dijo. A qué es una preciosidad? - Se refería a la máquina cromática. Sí, que lo es. Hacía tiempo no me había fijado bien en toda su belleza, contestó con un tono suave y pausado. Sergio sintió un punzón en el corazón, como si se le rompiera en mil pedacitos. Pues sentía algo fuerte por ella.

El joven alzó un poco la voz y dijo: -Perdonarme, pero he de cerrar la tienda. Tengo que ir a casa un momento. Clara se acercó y le preguntó: ¿Estás bien?, si necesitas algo nos lo dices. El contestó mirando al suelo, -no hace falta, gracias. Bueno, ahora que ya tienes los carretes de tinta y los folios, espero que escribas algo bonito con la máquina de tu padre. Ella asintió con la cabeza y dijo: Eso haré y gracias por todo!

Su marido y ella salieron de la tienda. Mientras caminaban hacia su casa, él iba pensando: -Se acerca el cumpleaños de Clara. Le voy a regalar esa máquina que parece gustarle tanto. Así podrá pintar lo que desee. Ella iba pensando: -¿Qué le habrá pasado a mi amigo para que nos haya metido prisa por irnos? Lo llamaré mañana para ver como se encuentra.
Al llegar a casa, se encontraron en la puerta a un cachorro de Pastor Almán, con unos preciosos ojos marrón miel.  Ambos decidieron cogerlo. Entraron y Clara le puso un plato con leche. El cachorrito se puso como loco y se lo tomó todo como si no hubiera un mañana. Al terminar empezó a sollozar y Roberto tomó en brazos y le dijo: -Ya estás más tranquilo? Anda ven.... que te voy a poner un cojín para que estés más cómodo.
Clara, contempló esa escena tan tierna y pensó: -Qué hombre más maravilloso tengo a mi lado. Estoy segura que el día que tengamos un hijo, será un padre estupendo. Después cogió uno de los carretes de tinta y lo puso en la máquina de escribir. Colocó un folio y empezó a pulsar las letras que correspondían al título de: Pintando los colores de mi vida. Dedicado a Daniel, mi padre. Y a Roberto, mi marido. 
 
Empezó el primer párrafo diciendo. Querido papá, te extraño. Quiero decirte lo mucho que te quiero. Estoy usando tu vieja máquina. Con la que tanto escribiste y tanto tiempo le dedicaste. Ahora soy yo la que voy a escribir. Voy seguir tus pasos. Espero que te sientas orgulloso de mi allá donde estés. Roberto, perdió a su hermano hace poco. Le estoy intentando animar todo lo que puedo. Aunque no me es fácil. Esa pérdida ha sido muy dura, como también lo ha sido para mi. Pero sé que los dos saldremos adelante. Te quiero papá. Besos, de tu querida hija Clara.

Comentarios

  1. Tu relato brinda sorpresas. Mi primera impresión fue la de que que Roberto era alguien desagradable y que Clara iba arrojarse a los brazos de Sergio. Y resulta que Roberto quiere regalarle la máquina cromatica y recibió amablemente al pequeño perro.

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    1. Gracias Demiurgo,

      Me alegro de haber podido provocar esa impresión.

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  2. Muy, muy, muy bueno.
    Enhorabuena, compañera!!!!!!!!

    Un saludo...

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