Pintando los colores de su vida, parte III

A la mañana siguiente ambos se depertaron algo temprano. Se quedaron un rato mirándose. Ella le pasó su mano derecha por la cara de él. Lo miraba con mucha con mucha ternura. Los ojos de Roberto se llenaron de lágrimas porque hoy sería la despedida de su hermano que tanto admiraba y quería. Clara, le dijo: Yo, estoy contigo y siempre lo estaré. Vamos a levantarnos, a desayunar, a vestirnos y nos vamos, de acuerdo? El asintió. 

Cuando ambos ya estaban listos para coger el coche e ir a la Iglesia de San Pablo donde se iba a oficiar el funeral, sonó el móvil de Clara. Vio que era Sergio quien le llamaba, pero ella no contestó. Roberto le preguntó: ¿Quién te ha llamado? y ella le dijo: Ya sabes, las típìcas llamadas de la compañía. En otra ocasión ya hablaré. Vámonos. Que no se nos haga tarde. Mientras ella veía pasar el pasije de árboles frondosos, no podía dejar de pensar. -La vida se puede ir en cualquier momento. Y no he hecho nada que haya merecido la pena. Salvo, casarme con mi novio de toda la vida. Pero me falta algo más. Ya no sólo trabajar. Puso sus brazos de modo que parecía que estaba acunando a un bebé. Quería ser madre con todas sus fuerzas. Pero dejó de pensar en eso, pues no era el momento adecuado.

La relación con su cuañado David, no era demasiado buena. Tuvieron unos cuantos roces y eso le hizo sentirse mal pues se dijo así misma: -Debí ser mejor persona con él. Ahora ya es tarde para pedirle perdón. Unas lágrimas brotaron de sus ojos, recorrieron sus mejillas para morir en sus labios. Roberto la miró un instante, y le dijo: Venga, no me llores. Que me pongo más triste aún. Ella le contestó: Se me pasará, tranquilo.

Llegaron a la zona de aparcamiento de la Iglesia. Bajaron del coche y se dirigieron hacia el interior del templo. El Padre Zacarías les estaba esperando. Les dio el pésame a ambos y les dijo: Queridos hijos, sentaros aquí. Poco a poco se fueron llenando los bancos con la gente del pueblo, amigos y compañeros de trabajo. El Padre, comenzó la Misa. Había un riguroso silencio aunque se rompió con los llantos de algunas mujeres mayores que conocían a David y Roberto desde bien pequeños. Cuando acabó la Misa, el Padre se dirigió a Roberto y le dijo: Quieres decir unas palabras  sobre como era David? Y él dijo, sí! Miró a Clara y ella le apretó suavemente sus manos. 

El se acercó al Altar y contempló unos segundos a todos los presentes. Tragó saliva, se secó las lágrimas y comenzó hablar de su hermano pequeño. Dijo: David, era un chico sencillo, trabajador y con un gran corazón. Nos peléabamos de vez en cuando, pero sabíamos perdonarnos. Nuestros padres ahora estarán a su lado, cuidándolo desde allí arriba. Te echaré de menos. Bajó del Altar cabizbajo. Clara, le cogió de la mano derecha. El Padre Zacarías, terminó dando la Bendición a los presentes y con un gesto, los de la funeraria, llevaron el féretro hasta el coche para dirigirse al cementerio y allí recibr el descanso eterno. Todos marcharon detrás del coche funeral.

Una vez que llegaron, todos se pusieron alrededor del Padre Zarcarías. El echó agua bendita mientras decía: -El Señor es mi pastor, nada me falta. En verdes pradreras me hace recostar- El ataúd empezó a llenarse de rosas, que cada uno iba depositando. Uno a uno pasaron a darle el pésame a Roberto y Clara. Y se fueron despidiendo.

De vuelta a casa se empezó a nublar el cielo, se formaron nubes de tormenta. Poco a poco empezó a caer una lluvia fina hasta convertirse en una tormenta. Cuando llegaron, al salir del coche corrieron a casa. Una vez dentro Clara fue al baño a secarse el pelo y en ese momento sonó su móvil. Roberto lo cogió para ver quién era y en la pantalla ponía: Sergio. No contestó porque pensó: Mejor que me diga ella quién es el tal Sergio ese....

Comentarios

  1. Hay emociones opuestas en Clara, la de la insatifacción, la de querer algo más. Y la de haber querido ser sido mejor persona con David, algo injustificado porque demuestra y ha demostrado serlo.
    De paso, el relato plantea si ser trabajador es suficiente para una vida.
    Mal lo de revisar el celular.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esas emociones opuestas, son un pequeño reflejo de mí. La mayoría de las personas se quieren sentir realizadas y lo hacen através del trabajo.

      Lo de mirar el móvil, es algo que no se debe hacer está claro. Pero en este caso pues ha ocurrido.

      Saludos!

      Eliminar
  2. A LAS MUY BUENAS Y CASI SOFOCANTES TARDES, Eowyn!!! (aunque pa'l viernes dan descenso notable de las temperaturas, Y MENOS MAL, jajajajajaja...)

    Pues a ver, ahora ya se lee de cine, quiero decir que la técnica "escritora" que has desplegado en esta parte supera, con mucho, a los dos anteriores (me parece más ágil y dinámico (o así lo veo yo). ENHORABUENA!!!

    Un besazo!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenos días Valaf,

      Uf, no me hables de calor que ayer salir a la calle y casi me derrito. A ver si bajan las temperaturas que de seguir así no quiero ni pensar qué hará en Agosto.

      Muchas gracias por tus palabras. A ver si la cuarta parte me sale igual de bien y la inspiración no se acaba!

      Un besazo!

      Eliminar
  3. Muy bonita la relación de ternura entre Clara y su marido y como se entristece por haberse llevado mal con su hermano....
    Y ese final tan intrigante....Qué pasará con Roberto y Sergio???
    Mañana más!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Almu,

      Me alegro que te guste. Muchas gracias por comentar.
      :D

      Eliminar

Publicar un comentario